Autoconocimiento
como estrategia

Hay cierto escepticismo alrededor del autoconocimiento. Siento que es porque se lo asocia con algo más espiritual. Y lo entiendo. Si no hubiera sido por cómo se dieron las cosas en mi vida —y porque, básicamente, la vida me llevó por ahí—, yo también lo miraría con escepticismo.

Pero voy a decir algo con total certeza.

Si querés ser feliz en la vida, conocerte es la clave.

No podés ser feliz si no sabés qué te hace feliz.

Si querés dedicarte a lo que te gusta y te hace bien en la vida, tenés que saber qué es realmente lo que te gusta.

Si querés tener un estilo de vida que te representa, tenés que conocer tu identidad.

El autoconocimiento es clave para conseguir lo que querés en la vida. Para ser feliz. Para hacerte valer. Para poner límites —a los demás, pero a vos mismo también—. Para avanzar en tu propia dirección, y no en una que te fue impuesta. Para entender cuál es tu estilo —en todo sentido—. Para entender cómo querés comunicarte, vincularte y mostrarte al mundo.

El autoconocimiento atiende a tu estrategia, a tu bienestar, a tu ambición, a tus vínculos, a tu propósito, a tus talentos, a tu vida entera.

Es la base de todo.

Por eso me atrevo, en contra de los escépticos —o quizás, especialmente para ellos— a compartirles cómo empezó mi camino de autoconocimiento, y a compartirles algunas herramientas que usé yo para conocerme mejor, y que tal vez, a pesar de sí ser más espirituales o esotéricos, están buenísimas.

Para mí fue muy marcado el momento en el que considero que empezó ‘mi camino de autoconocimiento’. Fue con un proceso de coaching, cuando tuve la crisis profesional que conté en mi artículo anterior.

Hasta ese momento, no me había replanteado muchas cosas en la vida, porque más o menos iba bien. Sabía que quería estudiar economía (que igual terminó siendo economía empresarial y finanzas, pero estaba bastante alineado). En el colegio me iba bien en todo, pero me destacaba particularmente en matemáticas y en business economics (la teníamos en inglés). Y además, cuando estaba viendo dónde estudiar, fui a una clase de economía en la universidad en la que terminé estudiando, y me pareció espectacular. Incluso, después de hacer mi carrera, hice un Master en Finanzas. Claramente algo me gustaba.

Todo perfilaba hacia un camino que después no terminó siendo. No porque no me haya gustado lo que estudié. Me encantó lo que estudié, y lo volvería a hacer. Pero, lamentablemente, no me sentí identificada con la cultura de trabajo en la industria de las finanzas. Fue una gran desilusión, y me dejó completamente desorientada, porque no tenía plan B. No conocía otra cosa que me gustara, ni me interesaba trabajar en otras industrias o en las empresas en las que trabajaban mis compañeros de universidad. Cuando descubrí en mi carrera que lo que me apasionaban eran las finanzas, ese era mi único plan.

Cuando llegó el momento de crisis existencial por lo mal que la pasé en mi primer trabajo en finanzas, encontré de casualidad una coach.

Para ponerlos en contexto —estamos hablando de hace diez años—. El coaching era una disciplina bastante nueva. No era psicología, tampoco era orientación vocacional. Era algo en el medio. Pero, como todo, yo me mando. Si me sirve, me quedo; si no me sirve, sigo mi camino.

Y la verdad, me terminó cambiando la vida. Me llevó por un camino que jamás hubiese imaginado. Me llevó por un camino de aciertos, de felicidad, de plenitud personal y profesional. ¿Por qué? Porque me ayudó a conocerme, más allá de lo que ya conocía. Porque somos mucho más amplios y más complejos de lo que nos podemos imaginar.

Conocerme más allá de lo que conocía me abrió posibilidades que no sabía ni que existían, simplemente porque nuestros entornos tienden a ser acotados. Si estudiaste esto, te dedicás a esto. Si tu entorno valora ciertas cosas, vos valorás ciertas cosas. Es lógico, y tiene sentido. Pero cuando uno siente que algo está fuera de lugar, hay que buscar, preguntarse y explorar más allá de lo que conocemos.

Me acuerdo de que una de las primeras cosas que me hizo hacer fue comprarme un cuaderno. Me compré un cuaderno de tapa dura roja (cuando, obviamente, venía de comprar solo tapa negra). Divino, marca Moleskin. Creo que representaba mi nueva yo sin saberlo. Era señal de algo. Mi camino siguió por el mercado del arte. Me terminó resultando todo muy simbólico años después.

En el cuaderno, en la primera hoja en blanco, me hizo escribir las cosas que me gustaban. Me acuerdo de haber puesto ‘moda, arquitectura, finanzas, negocios, estética’. El arte no estaba, porque no lo conocía. Apareció después, pero obviamente tenía todo que ver.

Terminé conectando todas las palabras que había escrito en esa primera hoja en blanco en la carrera que construí para mí misma. Lo pienso y no saben lo que me emociona.

Ese cuaderno fue el primero de mil cuadernos que me compré hacia adelante, donde volcaba ideas, pensamientos, preguntas. Todavía lo hago. Siempre me compro un lindo cuaderno, y una linda lapicera. Me gusta porque siento que es darle importancia a ese espacio, le da intención, y ya en elegir un cuaderno y una lapicera que me representa, le da identidad, incluso sin saber cuál es o qué significa.

Este no es mi cuaderno rojo, pero es un cuaderno japonés que compré en un viaje a New York en 2023, y una pluma que me regalaron dos queridos amigos para mi cumpleaños.

Después del cuaderno, la segunda herramienta fue hacerme un Thinking Style Assessment que se llama Benziger. Es un test basado en la neurociencia, que analiza el estilo de pensamiento de una persona. Se acerca mucho a la idea de que el hemisferio derecho del cerebro es el creativo y el izquierdo es el racional, pero lo lleva a un grado de profundidad mucho mayor. Para hacer este test necesitás hacerlo con un profesional certificado en ese tema, que obviamente mi coach lo es (si a alguien le interesa hacérselo, me escriben por DM en Instagram). Pero, a partir de hacerme este test, obviamente empecé a investigar qué otras cosas podía hacer para conocerme mejor, conocer mi naturaleza, mis aptitudes, y me encontré también con temas como mi propósito en la vida, mis ciclos y etapas de la vida, y un montón de cosas más que son bárbaras. Y muchas, voy a decir, están vinculadas a disciplinas más esotéricas como la astrología y la numerología.

Para los escépticos —en lo que sigue de este artículo les voy a compartir un par de recursos más bien alternativos, que AMO hacer—. Yo también soy una persona escéptica, pero en estas herramientas encontré muchas verdades, muchas ideas, incluso caminos. Cada uno saca lo que quiere de lo que lee. Como todo. Tal vez no saques nada. Tal vez te encuentres con algo que cambie la vida. Y si no, hacelo por diversión —quizás, quién sabe, la curiosidad te lleve exactamente por el camino que tenías que seguir.

Les comparto los recursos que me acompañaron todos estos años. Son recursos a los que vuelvo con mucha frecuencia por distintos motivos, pero principalmente porque me orientan. Me dan claridad. Me dan apoyo incluso. Al final del artículo les cuento cómo los uso, para que realmente tengan un impacto en su vida y no queden simplemente en una lectura.

Carta Natal

Pequeño disclaimer antes de empezar con los recursos, que en general están basados en astrología. No sé nada de astrología (ahora tal vez un poco, pero nada en comparación con todo lo que hay para saber), y para ser sincera, soy un poco escéptica con la astrología, no porque no crea en ella, sino porque siento que a veces se le deposita demasiada responsabilidad a algo externo, como ‘estoy de mal humor porque la luna está en Marte’ (astrólogos no me maten, es un ejemplo). Que, ojo, puede ser. Pero también tal vez estás de mal humor porque estás haciendo algo que no te gusta, y lo importante es que te des cuenta qué te está haciendo sentir así y busques la forma de cambiarlo.

Sí me interesa pensar que hay algo en nuestra naturaleza —en cómo somos antes de que la vida nos pase— que, de alguna manera, traemos con nosotros. Hay características que aparecen una y otra vez y que parecen estar desde el inicio.

Desde ese lugar, me gusta tomar la carta natal como una herramienta más. Como una fuente de información.

La carta natal es, en esencia, una descripción de tu naturaleza a partir de cómo estaba el universo en el momento en que naciste. Es como una foto de ese momento —de la posición de los planetas, de las estrellas—, y esa configuración se traduce en una lectura sobre tu personalidad, tus tendencias, tu forma de ser.

Hay cosas muy básicas, como el signo solar —que es lo que todos conocemos—. En mi caso, nací el primero de agosto: soy de Leo.

Pero después hay muchas más capas: el ascendente, la luna y distintas configuraciones que, en teoría, hablan de cómo nos movemos en el mundo, qué buscamos, dónde están nuestras sensibilidades, nuestras fortalezas, qué vinimos a hacer, cuál es nuestro propósito.

No voy a entrar en lo técnico porque no es algo que domine (para nada), pero sí lean todo. Al final, todo esto es, para mí, fuente de información para auto-conocerse.

Va a haber cosas que uno lee y siente que no tienen nada que ver, y otras que lo representan. Quédense con lo que los representa. En ese ejercicio de reconocer qué sí y qué no, hay mucho valor. Y es una forma de construir una identidad que, justamente, te identifique.

A mí, personalmente, me dio mucha información. Y es algo a lo que vuelvo en distintos momentos de la vida, porque, dependiendo de la etapa, conectás con distintas partes de esa lectura.

Hay frases que me llevé de mi carta natal que guardé en las notas del teléfono. Las tengo pinneadas y vuelvo a leerlas cada tanto porque me orientan, me ordenan, me inspiran en momentos en los que tal vez me siento un poco perdida.

Dónde me hice la carta natal

Para hacer la carta natal necesitan su fecha exacta de nacimiento —con hora y minutos— y el lugar de nacimiento.

La primera página que les recomiendo es astro.com

Les dejo abajo un print del mío para que vean de qué se trata (está en inglés, pero lo pueden ver en español también; tienen la posibilidad de cambiar el idioma arriba a la derecha). En el menú de la izquierda, busquen en la parte de Horóscopos —> Horóscopos gratuitos —> Personalidad —> Retrato Personal). Yo ya tengo cargados mis datos; en alguna instancia les van a pedir los suyos.

Otra página es grupovenus.com

Les va a mostrar algo como esto:

Sé que las páginas parecen muy dudosas, pero son buenas fuentes. Incluso he comprado los reportes y me llegaron perfecto. En ambos casos, obviamente hay recursos gratuitos y pagos. En general, los gratuitos muestran algunas partes del que es pago.

Otra app que a mí me encanta es The Pattern.

Amo esta app. Y una de las cosas que más me gusta es que es súper estética, está muy bien hecha y es muy completa. Me gustan las cosas que dice.

Está basada en astrología y, además de hacerte un análisis personal, te va mandando contenido en el día a día. Uno puede activar notificaciones o simplemente entrar cuando quiere.

Te va diciendo cómo está tu energía, o incluso si hay algo afectando al mundo en general. Habla mucho sobre lo energético, sobre cómo nos sentimos, sobre a qué prestar atención.

Saco prints todo el tiempo. El único tema es que está en inglés; aclaro por las dudas de entrada.

Les dejo algunos prints:

Numerología

La última plataforma que les paso, que a mí me encanta y es una plataforma que está muy bien hecha —se nota que es una startup en crecimiento—, es Teledipity.

Es una plataforma súper completa porque te cuenta sobre vos, de manera inicial, cuál es tu propósito, y está basada en numerología.

La numerología, a diferencia de la astrología, trabaja con números —también a partir de tu fecha de nacimiento y tu nombre— para identificar ciclos de vida y características personales. Te da una interpretación de cuál es tu misión en la vida, cuáles son tus talentos, cómo es tu personalidad, los ciclos de tu vida —cuánto duran y qué significan—. Incluso te da predicciones para el mes y el año (son re tranqui, no son del tipo futurología de cosas muy concretas que van a pasar, sino más bien, en general, qué podés esperar de este año por el número de año que representa en tu vida).

A mí me encanta, y entro bastante seguido. En un momento, no esperaba la hora de que cambie de mes para ver qué me decía.

Les dejo un print. En teoría, en la app se puede leer todo en español (y si no, creo que vale la pena traducirlo con Google Translate o ChatGPT).

Para resumir los recursos

Cartas natales (pero exploren todos los recursos de estas páginas, que están bárbaras): astro.com y grupovenus.com

Numerología en teledipity.com

App thepattern.com

Y, obviamente, coaching. En ese marco yo me hice el test de Benziger.

Qué hago con
toda esta información

En mi caso, lo que empecé a hacer fue una especie de curaduría y selección de toda esta información.

Cada vez que leía algo que me gustaba, cuando encontraba palabras que sentía que me representaban, frases con las que te identificás, cosas que me parecían importantes o relevantes (aunque no sepas bien para qué), simplemente cosas que resuenen, me las empezaba a guardar en las notas del teléfono.

Hoy las sigo teniendo pinneadas. Y vuelvo a ellas cada tanto. Cuando me siento un poco desorientada o necesito un poco de reaseguro, o de volver al eje, estas cosas están buenas porque, de alguna manera, te anclan. Te dan seguridad. Te dan un lugar donde pararte, a donde volver, o desde donde empezar.

Como mi camino terminó siendo algo nuevo, algo que no existía porque en ese momento pocos lo hacían, y además de ser nuevo en general era completamente nuevo para mí —estaba intentando entender por dónde seguir, qué valor tenía para dar, en qué lo podía aplicar, qué podía ofrecerle al otro— toda esta información me ayudaba a construir mi identidad e intentar entender a qué cosas prestarle atención.

Con esta información empecé a armar una presentación en Keynote que titulé Estrategia Personal.

Ahí empecé a volcar estas frases, oraciones que me representaban. Palabras que me representaban. En el próximo Substack les voy a mostrar esta presentación.

Empecé también a poner imágenes. Fotos que sentía que eran representativas de quién era o de quién quería ser.

Se empezó a armar una especie de construcción de identidad. Un retrato personal —no solo de quién era por naturaleza (qué valores me identificaban y caminos posibles me resonaban), sino también de quién quería ser.

Porque al final, la construcción de tu identidad siempre tiene algo de las dos cosas — de quién sos y de quien querés ser (en quién te imaginás convirtiéndote).

Era una forma concreta de decir —esto soy, esto me interesa, esto me representa, y esto quiero ser.

Empecé a incorporar referentes, personas que me inspiraban. Y todo eso terminó siendo, en algún punto, una estrategia personal de vida y de profesión.

A partir de ahí, el siguiente paso fue empezar a llevarlo a mi vida. Empezar a personificarlo de manera tangible. Empezar a integrarlo — en la descripción de mi página web, en la elección de fotos para mi branding personal, en mi estilo personal, en los servicios que quería ofrecer. En los temas en los que me quería posicionar.

Y así, empecé a construir un camino que al principio parecía completamente ajeno, pero que terminó siendo exactamente el que tenía que ser.

Espero que este recurso les sirva para conocerse mejor, desarrollar mayor claridad sobre quiénes son, qué los mueve y qué los diferencia. Que las ayude a tomar decisiones más conscientes y a construir una vida y una estrategia personal más alineadas con sus valores, intereses y objetivos.

Gracias por estar acá.